
La Cuestión se origina en Barranquilla, Caribe colombiano
La experiencia de fumar puros
Uno de los mayores placeres de la vida
Por Marvin R. Shanken*
Los cigarros (puros) hacen posible disfrutar de una experiencia verdaderamente única. Para empezar, porque son muy pocas las variedades de tabaco, que se usan para su elaboración, cuyo cultivo y añejado suelen ser extremadamente cuidadosos. Además el procesote fermentación de las hojas hace que estas pierdan gran parte de la nicotina. Los puros están diseñados para arder a temperaturas muy bajas, es decir, el tabaco no debe carbonizarse ni calentarse en exceso no se quiere que pierda su suavidad. Ya de por sí, el humo templado contribuye decisivamente a hacer que el fumar un buen puro sea una experiencia sumamente agradable.
El arte de fumar puros es una actividad reposada, a la vez vinculada con cierta elegancia. Fumar correctamente nos permite relajarnos, por muy ajetreado que sea nuestro día a día. La respiración acompasada del aficionado al puro se ha comparado con la de quines practican meditación profunda; al igual que esta, fumar puros libera nuevas energías. Notará que le estimulan, agudizan sus sentidos e intensifican la sensación de bienestar.
Llévese el puro encendido a los labios y, antes de dar la primera bocanada, sople a través del mismo para expulsar cualquier sabor desagradable producido por el encendido. Hecho esto, llene su boca con el humo frío y reténgalo sin inhalarlo. Retire entonces el puro de la boca, paladee con detenimiento el humo y suéltelo lentamente. Espere unos instantes antes de dar la siguiente bocanada. No es recomendable mascarlo o sostenerlo entre los dientes mientras esté realizando otra actividad, ya que podría mojarse, aplastarse y perder el buen tiro, algo desagradable tanto para la vista como para el paladar.
No tenga reparos en dejarlo de cuando en cuando en el cenicero: siempre que le dé una chupada aproximadamente cada minuto, un buen cigarro no debería apagarse. ¡Sonría: está disfrutando de uno de los mayores placeres de la vida!
Cuando lo haya acabado, no lo aplaste en el cenicero como si fuera un cigarrillo, ya que los restos de alquitrán darán mal olor. Déjelo simplemente en el cenicero, se apagará por sí mismo sin desprender más humo. Eso sí, procure deshacerse cuanto antes de la colilla para que no queden olores persistentes.